Centrada en su trabajo de fotógrafa freelance cubriendo los conflictos de Oriente Medio durante más de diez años, Maysun (España, 1980) ha tomado la decisión de conocer el continente africano y se ha afincado en Nairobi, Kenia, para seguir ampliando su bagaje fotoperiodístico. Contactamos con ella para conocer la primera mano el enorme e importantísimo trabajo que realizan los fotógrafos en zonas de conflicto, con sus consecuencias y sus miserias, ante la inoperancia de los países europeos. Ellos, los fotoperiodistas, son nuestros ojos y los necesitamos más que nunca para entender lo que pasa.

Hija de padre palestino, la búsqueda de sus orígenes la llevó a querer expresar mediante la fotografía la vida de los palestinos en la diáspora empezando por los que vivían en Barcelona y posteriormente los que debieron abandonar sus casas por las sucesivas guerras en Gaza y Cisjordania y estaban en campos de refugiados. El proyecto “Exist is to resist” refleja desde el 2005 todos los aspectos de una cultura que debe sobrevivir con un conflicto que se eterniza y lo que conlleva de desarraigo en generación tras generación.

Maysun, premiada en prestigiosos y diferentes certámenes fotográficos, atesora un lenguaje fotográfico que implica al espectador en la medida que consigue remover los cimientos de nuestras conciencias. Es la consecuencia de su máxima como fotógrafa:

Estoy comprometida con mi trabajo porque lo considero como una manera de vivir de acuerdo con mis convicciones y mi ética. El periodismo es una forma de comprometerse con nuestro mundo”.

¿Como empezaste en el mundo del fotoperiodismo?
Comencé haciendo prensa diaria como manifestaciones pero fui viajando y se convirtió en una línea natural en la que me he ido desarrollando como profesional y las historias me han llevado hasta esos países en guerra. La primera vez que fui a Siria, no sabía lo que me encontraría. Nadie nace preparado para este tipo de cosas y, compañeros que llevan 20 años haciendo este trabajo y han estado en otros conflictos, están deacuerdo en que Siria es un punto y aparte en las guerras vistas hasta ahora.

” Siria, como conflicto actual, es de los más crudos, violentos y peligrosos que existen, sobre todo desde un punto de vista periodístico, porque está siendo casi imposible de cubrir, por el riesgo que entraña”

¿Hay espacio para contar buenas historias? Porqué no solamente es guerra los bombardeos…
Un conflicto lo es todo. Desde antes de lo que es la guerra abierta, la retaguardia, los refugiados, la posguerra. En general, la gente entiende la guerra como los disparos o los bombardeos. La crisis que ha habido antes y ha desenvocado en una guerra, también lo es. Las pequeñas o grandes historias forman parte de las guerras.

¿Qué os lleva a los fotógrafos/fotógrafas a viajar a estas zonas?
Lo que me importa es el sufrimiento de las personas. No me atrae la adrenalina de la primera línea de tiro. Me importa contar una historia y tengo el deseo que esa historia llegue a todo el mundo.

¿Cuál fue tu punto de partida en el proyecto “Exist is to resist” para reflejar a los palestinos en la diáspora?
Empezé fotografiando a las segundas y terceras generaciones de palestinos y viajando por Oriente Medio los encontré desde el Líbano a Egipto como una búsqueda de la propia identidad. Es un proyecto a largo témino, voy añadiendo capítulos con la intención de explicar lo que es ser palestino en el mundo.

¿Blanco y negro o color?
Eligo una historia y luego decido. Normalmente disparo en color porque lo vemos en color, a no ser que sea muy justificado para contar una historia de una forma determinada, utilizo el blanco y negro.

Realizaste un reportaje sobre las mujeres birmanas y es de una sencillez que refuerza cada imagen como una pieza única, ¿que buscas en cada disparo?
Observo y disparo con las tripas. No soy una persona que me obsesione con la técnica, creo que está allí para aprenderla, para interiorizarla, y observar todo lo que puedas a tu alrededor sin tener que estar pensando en la cámara. La cámara es una extensión de mi mano.

“Cuando disparo las fotos, lo que me dice el corazón que debo hacer, lo hago”

¿Te implicas emocionalmente en cada reportaje?
Yo soy periodista, no soy activista. Cuento historias pero no soy parte de esa historia. ¿Me afecta como persona? Si pero eso no tiene que estar en la historia. Mi punto de vista personal no debería influir en la historia aunque siempre estoy del lado de los más desfavorecidos.

¿Qué es para ti el periodismo?
Una forma de contar historias que deben ser contadas. Quieres que la gente sea consciente de esas historias para cambiarlo o mejorarlo, es una forma de denuncia pero siempre teniendo en cuenta que eres un periodista y no un activista.

¿Que opinas del tratamiento que hacen los medios de comunicación de vuestro trabajo?
Mi opinión y la de muchos de mis compañeros, es que los medios españoles dejan bastante que desear básicamente porque no nos hacen mucho caso y no quieren pagar de forma justa. Las empresas, normalmente, a sitios peligrosos no envían gente de su plantilla por cuestiones de seguridad, porque es la empresa la que debe afrontar el gasto económico, y no se mojan. Es más fácil enviar un freelance, hacemos un trabajo, nos lo compran pero no asumen riesgos.

¿Pero actualmente hay una generación de fotoperiodistas de gran calidad en España?
Cierto, pero acabamos yendo a trabajar para medios extranjeros porque los medios de aquí no nos dan encargos.

¿Que destacarías de toda esta generación de buenos fotoperiodistas?
Surgimos un poco de la necesidad de trabajar y del amor al periodismo. Hay un grupo de gente con la fortaleza de perseguir nuestros sueños a pesar de las dificultades para lograrlo. Tenemos que invertir tiempo, dinero, esfuerzo, ganas y valor para contar historias. Escribiéndolas, haciendo fotos o vídeo.

En todos los círculos periodísticos gozáis de amplio reconocimiento de vuestro trabajo
El reconocimiento que entienden ellos es una palmadita en la espalda y ese es el que necesitamos menos. El verdadero reconocimiento es el que pasa por darnos un sueldo digno y proyectos para poder seguir haciendo nuestro trabajo.

“Hay una especie de doble moral, no me sirve la palmadita ni un premio si esa misma gente no me da trabajo, o que me hagan una entrevista y luego no me contesten un mail”

Además, los fotoperidistas que trabajáis en zonas de conflicto os jugáis la vida cada día
Creo que se valora muy poco este trabajo. Dan por hecho que las fotos surgen pero piensan poco en el esfuerzo que cuesta sacarlas. El medio digital ha facilitado que se aprovechen de los freelance porque el concepto de freelance hace que las empresas no tengan que pagarle el viaje, las dietas o el sueldo a un periodista de su plantilla. Dicen:

Yo te compro el producto y tú te las ingenias para llegar allí y enviarme el material“.

Han surgido varias plataformas web de fotoperiodistas freelance que difunden excelentes reportajes
Si, hay los de MeMo, 5W con la que estoy colaborando, pero para montar estas plataformas se necesita dinero y los freelance no tenemos. Es complicado. El concepto de colectivo está bien pero no se puede compertir con las grandes agencias.

Quizás la diferencia radica en la calidad de vuestro producto
Si ofreces calidad hay que pagarla. No hacemos el trabajo gratis y la gente lo valora. La industria está monopolizada y también tienen buenos fotógrafos. Nosotros nos buscamos la vida, hay que pagar las facturas y también trabajamos para esas agencias.

¿Y tu dedicación a la pintura? ¿De dónde sale?
La necesidad de pintar es para mi, algo personal, que nace como una necesidad de expresar emociones internas. No tengo ambiciones profesionales al respecto, al menos de momento. Yo creo que lo que uno quiere expresar se puede traducir en muchos “idiomas”, según la necesidad vital. Hay cosas que precisan ser contadas por medio de fotografía, otras de pintura, y en ocasiones de música o escritura. Son mundos separados que provienen del mismo sitio, mi yo interno, y que a veces pueden entrelazarse. No concibo la pintura como una forma de completar mi fotografía, al contrario, pienso que ninguna de las dos disciplinas es limitada. Mi pintura es una expresión puramente artística, aunque hable de temas políticos o sociales a veces, pero que muestra mis emociones más internas, sin intentar “informar” per se.

Ahora que estás en África, ¿qué proyectos tienes previsto desarrollar?
Voy con los ojos bien abiertos. Estoy haciendo un trabajo a largo plazo pero no voy hablar de qué es para no estropearlo (se ríe). Es un trabajo más personal. Nunca sabes que te vas a encontrar y quizás te topas con algo que no sabías que existía.

 

 

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