Las fotos inéditas del exilio republicano que han sido descubiertas en una maleta

 “Las capturó el periodista francés Philippe Gaussot y permanecieron en el olvido hasta su muerte, cuando su hijo las encontró. Ahora un centenar de estas imágenes se pueden ver en la exposición dedicada a los exiliados en Madrid.


Madrid 06 de Diciembre de 20192019
Foto: Philippe Gausso
Fuente:https://www.elespanol.com/cultura/historia/20191206/fotos-ineditas-exilio-republicano-descubiertas-maleta/449735024_3.html?fbclid=IwAR0Wgche97E0KXXArPMm8kjXB7m9MS6rw9_fYUU4Z3CVV3-AJ-f20H3SeXk

Poco después de fallecer en Chamonix, Francia, a los 65 años, Philippe Gaussot (1911-1977) se convirtió en un personaje nuevo para su familia. Era uno de los fundadores del diario regional Le Dauphiné Libéré, un periodista conocido y especializado en la fotografía de montaña, pero nunca les había relatado a los suyos el papel que desempeñó durante el desenlace de la Guerra Civil española, ayudando a los exiliados republicanos en su huida. Ordenando las cajas y pertrechos que había dejado para una mudanza, su hijo Jean-Philippe halló una maleta llena de negativos, un tesoro visual: uno de los escasos documentos gráficos que existen de "la Retirada".

"Mi padre era un fotógrafo humanista, muy modesto, que nunca había contado todo lo que le había pasado ni a mi madre. Justo antes de morir quiso dejar por escrito su historia, su labor en el Comité Nacional Católico, la ayuda que prestaron a los niños españoles refugiados...", explica Jean-Philippe a este periódico, recordando el caso de la película Tierra y Libertad, de Ken Loach, en la que una joven británica descubre que su abuelo formó parte de las milicias republicanas a través de cartas y documentos que este había guardado en una caja.

Jean-Philippe rescató del olvido las instantáneas tomadas por su padre, que reflejan la angustia y las duras condiciones del exilio: la retirada hacia un país extranjero con lo puesto, de una caravana humana que se amontona en las carreteras, que queda hacinada en unos campos de concentración desbordados, en pésimas condiciones; de las familias rotas. Y las ha sacado a la luz gracias al realizador catalán Felip Solé y a la asociación 24 Août 1944, destinada a promover la historia de los refugiados españoles que siguieron combatiendo al fascismo.

Después de una mínima muestra en París, en la sede de esta asociación, un centenar de imágenes inéditas de Philippe Gaussot, nunca antes expuestas —su caso recuerda a otro reciente, el del fotógrafo catalán Antoni Campañà—, acaban de llegar a La Arquería de Nuevos Ministerios, en Madrid, para formar parte de la monumental exposición homenaje dedicada al exilio republicano en su ochenta aniversario y que está impulsada por el Ministerio de Justicia. Una diáspora que ofrece ahora escenas desconocidas gracias a este legado visual de enorme valor.

Philippe Gaussot, diplomado en la Escuela Nacional Francesa de Ultramar, frecuentó en su adolescencia los círculos de las Juventudes Socialistas. En 1937, ya en plena Guerra Civil española, se unió al Comité Nacional Católico de Ayuda a la Infancia Vasca, una iniciativa humanitaria auspiciada por la Iglesia en Francia. 

Durante "la Retirada", Gaussot trabajó en la delegación del Comité en Perpiñán, cruzando en varias ocasiones la frontera con Cataluña para abastecer a los refugiados republicanos con leche, arroz, mantas y otros objetos para su supervivencia.

A principios de febrero de 1939, hizo su última travesía clandestina por la Cerdeña, regresando con un camión, de siete toneladas y sorteando calles minadas, lleno de mujeres y niños. Para ese entonces, los distintos proyectos humanitarios se habían concentrado en el Comité Nacional Católico de Ayuda a los Refugiados de España, que buscaba reagrupar a las familias, alojar a los huérfanos en hogares franceses y conseguir la liberación de los hombres encerrados en los campos de concentración.

Las fotografías de Gaussot son tan buenas como las de Robert Capa o Agustí Centelles, dos de los pocos fotógrafos que también inmortalizaron con sus cámaras el exilio republicano. Son instantáneas de una enorme humanidad, que capturan a la perfección la angustia del fenómeno y las historias personales de todos los protagonistas anónimos, muchos de los cuales son capaces de mostrar una sonrisa cuando se ven enfocados.

Después del éxodo masivo, Gaussot y el Comité surtieron de provisiones los campos de Argelès-sur-Mer, Saint-Cyprien, Gurs (en el Alto Pirineo) o Bram (Aude); y también las colonias infantiles, como la de Cadaujac, en el departamento de Gironda).

Aquejado de problemas de salud durante el estallido de la II Guerra Mundial, Gaussot se libró de ser movilizado y se convirtió en el delegado nacional del Comité en agosto de 1939. Pasó entonces a encargarse de "la reconversión de los exiliados españoles y su adecuación a las necesidades de la guerra" y a formar parte de las Fuerzas Francesas del Interior.

La llegada de los nazis a París en junio de 1940 significó el final del Comité Nacional Católico de Ayuda a los Refugiados Españoles, cuya labor se saldó con asilo para miles de niños y la liberación de 26.350 trabajadores de los campos de concentración.

Al acabar la contienda mundial, Philippe Gaussot se fue a vivir al pequeño pueblo de Chamonix, en los Alpes, donde comenzó a trabajar para el periódico 'Le Dauphiné Libéré' hasta su muerte en 1977. 

 

 


Exposición homenaje
al exilio republicano





Madrid 02 de Diciembre de 2019
Foto: EFE







 

 









Más de trescientas piezas de obra plástica, fotografías y documentos homenajean en Madrid al exilio republicano, al medio millón de hombres y mujeres que en 1939 cruzaron la frontera con Francia huyendo del franquismo para afrontar la nostalgia y, en muchos casos, el horror.

En el ochenta aniversario de «la retirada», La Arquería de Nuevos Ministerios acoge la gran muestra «1939 Exilio republicano español», con la que se recuerda a quienes se fueron a través de sus testimonios, las imágenes de su huida por los Pirineos o de los campos de concentración en los que fueron recluidos y las obras artísticas que muchos crearon en los países de acogida.

Fotografías de David Seymour, Robert Capa o Agustí Centelles muestran la dureza de su viaje, a pie y con el petate al hombro como única pertenencia, mientras que las instantáneas de Francesc Boix recogen el horror que vivieron los españoles recluidos en el campo de exterminio de Mauthausen.

La muestra reúne importantes obras de la intelectualidad española que dejó España para cruzar primero a Francia y continuar su exilio después en los países latinoamericanos que abrieron sus puertas a los republicanos, especialmente México, pero también Chile, Argentina o Rusia.

Junto a obras de Picasso y Miró, que unieron sus voces a los refugiados antifranquistas, se exponen piezas de Maruja Mallo, Alberto Sánchez o Pablo Serrano y se recuerda a Rafael Alberti, Francisco Ayala, María Teresa León o Manuel Azaña, con la exhibición de la mesa de trabajo del presidente de la república durante su exilio en Francia, sobre la que firmó su dimisión.

El recorrido de esta gran exposición, comisariada por Juan Manuel Bonet, dirige a una segunda muestra, «Caminos del exilio», que recoge las fotografías inéditas de Philippe Gaussot descubiertas por su hijo Jean-Philippe en una maleta tras la muerte del padre.

Miembro del Comité Nacional Católico de Ayuda a los Vascos, Gaussot captó el caos y la angustia del éxodo republicano, su reclusión en los campos de concentración franceses instalados en la playa y las colonias infantiles que acogieron a innumerables niños españoles.

Completa el homenaje la exposición «La sangre no es agua», en la que el artista francés Pierre Gonnord retrata y da voz a los supervivientes y descendientes del exilio en Francia.

Sala de Exposiciones Arqueria Nuevos Ministerios
Paseode la Castellana, 67
28046 Madrid

La muestra permanecerá abierta hasta el 31 de enero.




 

 















El nuestro es un mundo de vistas panorámicas y escenas íntimas. En 2019, los fotógrafos de Associated Press capturaron ambos.

Un solo oficial de Protección Fronteriza se encuentra bajo la lluvia en la frontera; piezas de equipo pesado, que reemplazan un tramo de muro fronterizo, se ven empequeñecidas por el cielo abierto y azul. Y los cuerpos de un padre salvadoreño y su hija pequeña, ahogados justo antes de su destino, flotan en el Río Grande.

Activistas de las hordas de Hong Kong, con sombrillas en la mano, se vislumbran a través de una ventana enmarcada por carteles andrajosos; un cañón de agua de la policía, visto desde arriba, rocía decenas de manifestantes chilenos. Y un solo feligrés cae al suelo para rezar cerca de los neumáticos incendiados por los manifestantes en Haití.

La escala de algunas imágenes es impresionante. Los rastros de cohetes iluminan el cielo nocturno sobre Sederot, Israel. Las motocicletas, como las hormigas desde la distancia, corren a través de las dunas de arena en Perú. Una vista de dron rastrea la línea divisoria entre la exuberante selva amazónica a un lado de una carretera y las ruinas quemadas en el otro.

Pero los primeros planos no son menos notables. Un doliente, iluminado por tres velas, toca el cuerpo de un hombre asesinado durante enfrentamientos con las fuerzas de seguridad bolivianas. En el estado de Washington, amigos y familiares le echaron mano a una víctima de cáncer de garganta de 75 años mientras respira por última vez, un suicidio.

A veces, el enfoque es aún más estricto, como la cara de fotograma completo de un gorila de espalda plateada, mirando fijamente a la cámara. O la mujer arrugada de 88 años en Blaj, Rumania, con solo un ojo en la imagen, mirando hacia adelante mientras espera la llegada del Papa Francisco.

A sus ojos, los fotógrafos encuentran vistas.


Concurso de fotografía de viajes
de National Geographic 2019

 “INVIERNO GREENLANDICO”
Upernavik es un pueblo de pescadores en una pequeña isla en el oeste de Groenlandia. Históricamente, los edificios de Groenlandia fueron pintados de diferentes colores para indicar diferentes funciones, desde escaparates rojos hasta casas de pescadores azules, una distinción útil cuando el paisaje está cubierto de nieve. Esta foto fue tomada durante mi proyecto de fotografía personal de tres meses para presentar la vida en Groenlandia.


Madrid 02 de Diciembre de 20192019
Fuente:https://mymodernmet.com/nat-geo-travel-photo-contest-winners-2019/?fbclid=IwAR1Dx9fYsvKHZ8F5thY9ZIPNXyyJqpEMyHDeyoMv24WSJw-RNRcySvaR548